150 g de frutos rojos ligeramente aplastados, una cucharadita de azúcar y una tira de piel de limón en una botella hermética con un litro de kéfir de agua colado. Entre 24 y 48 horas a temperatura ambiente y después a la nevera. Sale de color granate, con una acidez muy viva.
Ingredientes
- 1 litro de kéfir de agua recién colado
- 150 g de frutos rojos (frambuesas, arándanos, moras), frescos o congelados
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 tira de piel de limón
Preparación
- Si usas fruta fresca, lávala con cuidado. La congelada puede ir directamente.
- Aplasta ligeramente los frutos rojos con un tenedor para que suelten su jugo.
- Pon la fruta, la cucharadita de azúcar y la piel de limón en una botella de cierre hermético de un litro.
- Vierte el kéfir de agua colado con un embudo, dejando un par de dedos de aire bajo el tapón, y cierra.
- Deja la botella a temperatura ambiente, a la sombra, entre 24 y 48 horas, y luego unas horas en la nevera.
- Abre despacio sobre el fregadero, cuela la fruta y sirve bien frío.
Un color que lo dice todo
En cuanto el kéfir entra en la botella, los frutos rojos empiezan a teñirlo. A las pocas horas ya tienes un rosa intenso y, al final de la segunda fermentación, un granate casi opaco. El sabor sigue el mismo camino: ácido, profundo, con un fondo de mermelada casera pero sin el dulzor.
Aplastar un poco la fruta es la clave. Así suelta su jugo enseguida, las levaduras encuentran el azúcar más rápido y el sabor se reparte mejor. La tira de piel de limón aporta un aroma fresco que equilibra la intensidad de las bayas.
Qué frutos rojos usar
| Fruta | Lo que aporta |
|---|---|
| Frambuesas | Aroma intenso y color rosa vivo |
| Arándanos | Color oscuro y un sabor más suave |
| Moras | Color granate y un punto silvestre |
| Grosellas | Mucha acidez, ideal mezcladas con otras |
| Cerezas | Dulzor y mucho gas: vigila desde las 24 horas |
Las mezclas de frutos rojos congelados del supermercado van muy bien para esta receta y te permiten hacerla en cualquier época del año. Si prefieres un perfil más goloso, prueba el kéfir de agua de fresa.
Cómo servirlo
En copa de vino, bien frío, con unos arándanos enteros en el fondo. Su color lo convierte en un aperitivo sin alcohol muy vistoso para una cena, y su acidez acompaña muy bien quesos y platos salados. También puedes mezclarlo a partes iguales con agua con gas para una bebida más ligera.
La fruta colada no se tira: tritúrala con un yogur o úsala sobre unas tortitas.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta descongelar los frutos rojos?
¿Por qué sale con tanto poso?
¿Puedo usar zumo de frutos rojos?
¿Es tu primera vez? Empieza por cómo hacer kéfir de agua en casa y repasa la segunda fermentación. Necesitarás unos nódulos de kéfir de agua vivos, que llegan listos para trabajar. Todo lo demás, en la guía completa del kéfir de agua.
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