La ginger beer de verdad se hace con Ginger Beer Plant, un cultivo vivo en forma de gránulos. Pones 20 g en un litro de agua con 60 g de azúcar, dos rodajas de jengibre y un higo seco. Esperas de 24 a 48 horas, cuelas, embotellas y dejas 48 horas más con la botella cerrada. Sale un litro de ginger beer con gas natural, y los gránulos quedan listos para la tanda siguiente.
Qué es la ginger beer casera
Mucho antes de los refrescos de fábrica, la ginger beer se hacía en casa. En la Inglaterra del siglo XIX se vendía en botellas de barro, y muchas familias guardaban su propia «planta» en un tarro de la cocina, alimentándola cada par de días como quien cuida una masa madre.
Esa planta no es una planta. La Ginger Beer Plant es una colonia de levaduras y bacterias que vive en gránulos translúcidos, blandos, del tamaño de un grano de arroz cocido. Se alimenta del azúcar del agua y lo transforma en ácidos suaves, aromas y gas. El jengibre pone el picor; el cultivo pone el cuerpo y la burbuja.
La diferencia con lo que encuentras en el supermercado se nota en el primer trago. Allí suele haber agua carbonatada, azúcar y aroma de jengibre. La fermentada tiene un final ligeramente ácido, un picante que sube despacio por la garganta y un gas que nace dentro de la botella, más fino y más persistente. Nuestros gránulos vienen de procedimientos ancestrales: únicos, resistentes, y se renuevan tanda tras tanda.
Si quieres conocer el cultivo a fondo, cómo es al tacto, cómo crece y en qué se diferencia de otros fermentos, lo contamos en qué es la Ginger Beer Plant.
Lo que necesitas para empezar
- 20 g de Ginger Beer Plant.
- Un tarro de vidrio de un litro y medio, para que quede aire arriba.
- 1 litro de agua sin cloro: mineral, o del grifo dejada reposar unas horas en una jarra abierta.
- 60 g de azúcar, blanco o moreno.
- Un trozo de jengibre fresco con la piel tersa.
- Un higo seco, sin aditivos.
- Un colador de plástico o de acero inoxidable y un embudo.
- Botellas que cierren bien: de cierre mecánico o de tapón de rosca.
Todo lo demás está en tu cocina. Lo único que no se puede improvisar es el cultivo: en las tiendas encontrarás ginger beer embotellada, pero no los gránulos vivos que la hacen.
Cómo se hace, paso a paso
Disuelve el azúcar
Los 60 g en un vaso de agua tibia. Completa hasta el litro con agua fría y comprueba que la mezcla está a temperatura ambiente.
Añade jengibre e higo
Dos rodajas finas de jengibre fresco y un higo seco entero. El higo da a los gránulos lo que el azúcar solo no les da.
Incorpora los gránulos
Enjuágalos con agua limpia y échalos al tarro. Tapa con un paño sujeto con una goma o con una tapa sin apretar.
Espera de 24 a 48 horas
A temperatura ambiente, lejos del sol directo. Verás subir burbujitas y el agua se enturbiará un poco.
Cuela y embotella
Retira el higo y el jengibre, cuela y llena las botellas dejando dos dedos de aire. 48 horas cerradas y luego a la nevera.
El detalle de cada paso, con lo que tienes que ver y oler en cada momento, está en cómo hacer ginger beer en casa.
La burbuja: lo que pasa dentro de la botella
La primera fermentación, en el tarro abierto, construye el sabor. La segunda, en botella cerrada, construye el gas. Las levaduras siguen comiendo el azúcar que queda, y como el gas ya no puede escapar, se disuelve en el líquido. A las 48 horas, al abrir, oyes el soplido y ves una espuma fina subir por el cuello.
Usa botellas pensadas para aguantar presión. Las de cierre mecánico, las de gaseosa de toda la vida, son ideales. Un truco que funciona: llena también una botellita de plástico. Cuando al apretarla esté dura, las de vidrio están listas. Pásalas entonces a la nevera: el frío frena la fermentación y fija la burbuja.
En verano, con la cocina a 28 °C, puede bastar un día. En invierno quizá necesites el tiempo completo o un rincón más templado, cerca de la nevera o encima de un armario. Abre siempre la primera botella sobre el fregadero, poco a poco.
Ajusta el picante y el dulzor
La gracia de hacerla en casa es que la ginger beer acaba siendo la tuya. Con la misma base cambian mucho las cosas según cómo uses el jengibre y el tiempo.
| Si la quieres | Qué cambiar |
|---|---|
| Suave, tipo ginger ale | Dos rodajas finas y 24 h de primera fermentación. |
| Más picante | Una cucharadita de jengibre rallado en cada botella. |
| Más seca | Las 48 h completas de primera fermentación. |
| Más aromática | Piel de limón, una rama de canela o unos granos de pimienta en la botella. |
| Con más gas | Una cucharadita de azúcar o un chorrito de zumo al embotellar. |
El jengibre de la primera fermentación da un fondo cálido. El que añades en botella da el golpe en la garganta. Combinar los dos es lo que hace que una ginger beer tenga carácter sin quemar.
Cuidar los gránulos entre tandas
Al colar, los gránulos se quedan en el colador. Enjuágalos con agua sin cloro y vuelven al tarro con agua, azúcar, jengibre e higo nuevos. Así de simple: cada tanda prepara la siguiente, y el ritmo se coge enseguida.
Con el tiempo crecen. Cuando tengas el doble, puedes pasar a dos litros con la misma proporción, o separar una parte para alguien de tu entorno que quiera empezar.
Si te vas unos días, guárdalos en la nevera, en un tarro con agua y una cucharada de azúcar. El frío los adormece sin hacerles daño. Al volver, la primera tanda puede salir algo floja; a la segunda han recuperado el ritmo.
Lo que no les gusta: el calor por encima de 30 °C, el agua muy clorada y los utensilios de metal que no sean de acero inoxidable.
¿Ginger beer o kéfir de agua?
Los dos se hacen con agua y azúcar, los dos dan burbuja y, a primera vista, los gránulos se parecen. Pero no son el mismo cultivo. El kéfir de agua da una bebida más ligera y afrutada, que admite cualquier fruta. La Ginger Beer Plant está hecha al jengibre y da algo más denso y picante, con un final más seco.
Mucha gente acaba con los dos tarros en la encimera. Lo comparamos todo en ginger beer o kéfir de agua. Si te tienta el kéfir, aquí están los nódulos de kéfir de agua, y si dudas entre más fermentos, el asistente de qué fermento elegir te orienta en dos preguntas.
Qué hacer con tu ginger beer
Sola, muy fría, con hielo y una rodaja de lima, ya es un plan de tarde. Pero da para mucho más.
- Ginger ale con limón: la versión más suave y cítrica, para quien empieza o para los niños de la casa que ya prueban de todo.
- Moscow mule sin alcohol: lima, hielo picado, menta y tu ginger beer en un vaso bien frío. El aperitivo de los sábados.
- En la cocina: un chorro en la marinada de unas costillas, para glasear zanahorias al horno o para soltar los jugos de la sartén después de dorar un pollo.
Problemas habituales y cómo se arreglan
| Lo que ves | Qué hacer |
|---|---|
| No hay burbuja | La casa está fría o queda poco azúcar. Botellas a un sitio templado y una cucharadita de azúcar. |
| Sigue muy dulce | Le falta tiempo. Alarga la primera fermentación hasta las 48 h. |
| Sabe mucho a levadura | Demasiado calor o demasiado tiempo. Acorta y busca un rincón más fresco. |
| Textura algo viscosa | Pasa a veces con calor. Enjuaga los gránulos, agua nueva y sigue como siempre. |
| Los gránulos no crecen | Normal en las primeras tandas. Mantén la proporción y la regularidad. |
Si te lanzas, con un sobre de Ginger Beer Plant por 15,90 € tienes ginger beer para mucho tiempo, porque los gránulos se renuevan en cada tanda y nunca hay que volver a empezar de cero.
Kéfir de agua
Kéfir de leche
SCOBY de kombucha
Ginger Beer Plant
Dúo kéfir
Dúo burbujeante
Kit completo
Cuajo de ternera