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Guía completa

Queso casero: la guía completa

Leche, unas gotas de cuajo y una olla. En una tarde tienes un queso fresco que tiembla en el plato; con algo de paciencia, un curado con corteza que se corta en cuñas.

En resumen

Para hacer queso en casa calientas la leche a 32-35 °C, añades de 1 a 2 ml de cuajo por cada 10 litros, diluido en agua fría, y dejas reposar. En 30 a 45 minutos la leche se ha convertido en una cuajada firme. La cortas, separas el suero y la pasas a moldes. Según cómo la trates después, sale un queso fresco, un tierno o un curado. Con el suero que sobra, requesón. La única leche que no sirve es la UHT.

1 a 2 mlde cuajo por 10 litros
32-35 °Ctemperatura de la leche
30 a 45 minpara la cuajada
50 mlpara 250 a 500 litros

Cómo funciona el cuajo

La leche es, sobre todo, agua con proteínas, grasa y azúcares en suspensión. El cuajo contiene una enzima que actúa sobre una de esas proteínas, la caseína, y hace que se enlace con las demás. En pocos minutos, la leche líquida pasa a ser un gel blanco y tembloroso que atrapa la grasa: la cuajada. Lo que queda fuera es el suero, un líquido amarillento y translúcido.

El cuajo de ternera es el de toda la vida, el que se ha usado en las queserías durante siglos. Da una cuajada elástica, fácil de trabajar, y no deja sabores extraños. El cuajo líquido de ternera que vendemos está concentrado: unas gotas bastan para un queso de familia, y un frasco de 50 ml cuaja de 250 a 500 litros de leche.

La leche, lo más importante

Un buen queso empieza por una buena leche. El cuajo hace su trabajo con casi todas, pero el resultado cambia mucho según la que elijas.

LechePara quesoLo que tienes que saber
CrudaSíLa que más sabor da. Muy fresca y bien conservada en frío. Reservada a quesos curados de al menos dos meses, o pasteurízala en casa para los frescos.
Pasteurizada frescaSíLa de la nevera del supermercado. Entera, mejor. Cuaja bien y es la más cómoda para empezar.
UHT (brik a temperatura ambiente)NoEl tratamiento a muy alta temperatura altera las proteínas. La cuajada no se forma o sale como una papilla.

Vaca, cabra u oveja: las tres funcionan. La de vaca da quesos suaves y versátiles. La de cabra, quesos blancos, con un punto ácido y ese aroma que tanto gusta, aunque su cuajada es más frágil y pide manos delicadas. La de oveja es la más rica: cuaja antes, da más queso por litro y un sabor intenso, el de los grandes curados de la meseta.

Si usas leche cruda para un queso fresco, pasteurízala en casa: 30 minutos a 63 °C, removiendo de vez en cuando, y enfría rápido hasta los 35 °C metiendo la olla en el fregadero con agua fría.

El material que necesitas

No hace falta montar una quesería. Casi todo está ya en tu cocina.

  • Una olla grande de acero inoxidable, con capacidad para la leche y un margen.
  • Un termómetro de cocina. Es la única compra que de verdad no puedes saltarte: dos grados arriba o abajo cambian el resultado.
  • Un cuchillo largo que llegue al fondo de la olla, para cortar la cuajada.
  • Una espumadera y un cucharón.
  • Moldes con agujeros para que escurra el suero. Para empezar, sirve un colador forrado con una gasa.
  • Una gasa o paño de quesero, de algodón fino.
  • Una jeringuilla de cocina o el cuentagotas del frasco, para medir el cuajo.
  • Para curados: una prensa o un sistema casero con peso, y un sitio fresco para madurar.

Higiene sencilla, sin obsesionarse

El queso es leche viva, y la leche agradece la limpieza. No hace falta un quirófano, solo unos hábitos.

  • Lava todo el material con agua caliente y jabón, y acláralo muy bien. Los restos de jabón estropean la cuajada.
  • Escalda con agua hirviendo la olla, los moldes, la gasa y los utensilios justo antes de empezar.
  • Manos limpias, uñas cortas, pelo recogido. Lo mismo que para hacer pan.
  • Guarda la leche en la nevera hasta el momento de usarla, y el queso fresco en la nevera en cuanto haya escurrido.
  • Nada de paños de cocina usados para cubrir: uno limpio, o un plato.

Con esto tienes lo esencial. El resto es práctica.

El proceso básico, en cinco pasos

Templa la leche

A fuego suave, removiendo, hasta 32-35 °C. Sin pasarte: por encima, el cuajo pierde fuerza.

Añade el cuajo

De 1 a 2 ml por cada 10 litros, diluidos en un poco de agua fría sin cloro. Remueve un minuto y deja reposar tapado.

Espera la cuajada

De 30 a 45 minutos sin tocar la olla. Está lista cuando un cuchillo la corta limpia y sale suero claro.

Corta y desuera

En dados, más grandes para un fresco, más pequeños para un curado. Reposa y retira el suero.

Moldea y sala

Pasa la cuajada a los moldes, deja escurrir y sala en superficie o en salmuera.

A partir de aquí, cada queso sigue su camino. Te los presentamos uno a uno.

Queso fresco: tu primer queso

Es el que te recomendamos para empezar. Sin prensa, sin maduración, sin esperas: en una tarde está en la nevera y a la mañana siguiente en la mesa, con un chorro de aceite, unas nueces o un poco de miel. Blanco y húmedo, con ese sabor a leche fresca que no tiene ningún queso de supermercado.

Con 2 litros de leche y entre 4 y 8 gotas de cuajo salen unos 300 a 400 g de queso. La cuajada se corta en dados grandes, se escurre en molde sin prensar y se sala ligeramente. Se come en pocos días. Todo el proceso, con las señales que tienes que buscar en cada paso, en cómo hacer queso fresco en casa.

Cuánto cuajo poner

La regla de oro es de 1 a 2 ml por cada 10 litros. Para cantidades de casa, eso se traduce en gotas.

LecheCuajoAproximadamente
1 litro0,1 a 0,2 ml2 a 4 gotas
2 litros0,2 a 0,4 ml4 a 8 gotas
5 litros0,5 a 1 ml10 a 20 gotas
10 litros1 a 2 mlUna jeringuilla pequeña

La parte baja del rango sirve para leche de oveja y quesos frescos; la alta, para leche pasteurizada de vaca y quesos que vas a prensar. Si te pasas, el queso amarga y queda gomoso; si te quedas corto, la cuajada no coge cuerpo. Lo explicamos con detalle, tipo de leche por tipo de leche, en cuánto cuajo por litro de leche.

Truco: diluye siempre el cuajo en unas diez veces su volumen de agua fría sin cloro antes de echarlo. Se reparte mejor por toda la leche y la cuajada sale uniforme.

Queso tierno y semicurado

El paso siguiente al fresco. La cuajada se corta más pequeña, del tamaño de una avellana, y se remueve con calma para que suelte más suero. Después se moldea en paño, se prensa unas horas y se sala. Tras unos días de secado, el queso madura en un sitio fresco.

Con dos o tres semanas tienes un tierno, de pasta blanda y sabor lácteo, muy bueno en bocadillos y para fundir. Con uno o dos meses, un semicurado con más aroma y una corteza fina. Aquí entra un aliado: un poco de kéfir de leche añadido a la leche una hora antes del cuajo le da acidez y un aroma más complejo. Si ya haces kéfir en casa con nódulos de kéfir de leche, tienes el fermento a mano.

Queso curado: el proyecto de paciencia

El curado es el queso de los que se enganchan. Pide más leche, normalmente 10 litros para una pieza de alrededor de un kilo, una prensa, una salmuera y, sobre todo, un sitio donde madurar a 10-14 °C con humedad alta. Una vinoteca o una bodega fresca hacen el apaño.

Durante semanas lo volteas, lo limpias y lo untas con aceite de oliva. A cambio, a partir de los tres meses tienes un queso de pasta firme, con cristalitos que crujen y un sabor que se queda en la boca. Si usas leche cruda, cuenta con un mínimo de dos meses de maduración. Todo el proceso, paso a paso, en queso curado casero.

Requesón: no tires el suero

Por cada litro de leche salen unos 800 ml de suero. Parece agua, pero todavía guarda proteínas que el cuajo no ha atrapado. Si lo calientas casi hasta hervir con un chorrito de vinagre o de limón, esas proteínas suben a la superficie en copos blancos. Los recoges con la espumadera, los escurres y tienes requesón, ideal con miel o para una quesada.

El rendimiento es pequeño, así que conviene hacerlo con el suero de una buena cantidad de leche, o añadir un poco de leche al suero. Te lo contamos en requesón con el suero del queso.

Problemas habituales

Lo que pasaPor quéQué hacer
La leche no cuajaLeche UHT, o temperatura demasiado baja o altaLeche fresca y termómetro: 32-35 °C
Cuajada muy blandaPoco cuajo o leche pasteurizada a alta temperaturaSube al tope del rango y deja 10 minutos más
Queso amargo o gomosoDemasiado cuajoBaja la dosis y mide con jeringuilla
Queso seco y pequeñoCuajada cortada muy fina o removida demasiadoDados más grandes para los frescos
Moho en un curadoHumedad alta, superficie sin limpiarFrota con un paño mojado en salmuera. Si aparecen manchas negras o rosas, o huele mal, descártalo

Tu primera receta

Si quieres empezar con algo especial, prueba el queso fresco de cabra: dos litros de leche, unas gotas de cuajo y una tarde. Blanco, con ese punto ácido de la cabra, y listo para una ensalada de tomate o para untar en una tostada con aceite.

Todo empieza por un frasco de cuajo líquido de ternera: por 14,90 €, 50 ml que dan para cientos de litros de leche, es decir, para muchos meses de quesos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no sirve la leche UHT para hacer queso?
Porque se calienta a más de 135 °C, y a esa temperatura las proteínas de la leche cambian de forma. El cuajo ya no consigue unirlas y la cuajada no se forma, o sale como una papilla imposible de moldear.
¿Cuánto queso sale de un litro de leche?
Depende del queso y de la leche. Como orientación, un queso fresco de vaca da unos 150 a 200 g por litro. Un curado, algo menos de la mitad, porque pierde agua durante la maduración. La leche de oveja da más.
¿Cómo se conserva el cuajo?
En la nevera, bien cerrado. Agita el frasco antes de usarlo y respeta la fecha indicada en la etiqueta.
¿Puedo hacer queso con leche semidesnatada?
Cuaja, pero el queso sale más seco y con menos sabor, porque la grasa es la que da cremosidad. Para tus primeros quesos, leche entera.
¿Cuántos quesos salen con un frasco de 50 ml?
Muchísimos. Con 1,5 ml por cada 10 litros, el frasco da para más de 300 litros de leche. Si haces un queso fresco de 2 litros cada semana, tienes cuajo para años.
Queso casero

Tu queso fresco o curado, en casa

Cuajo líquido de ternera de alta concentración para cuajar la leche en casa. Unas gotas bastan: 50 ml cuajan de 250 a 500 litros de leche, para quesos frescos, tiernos o curados.

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